
LA VIDA, LOS CAMBIOS Y EL MUNDO EMPRESARIAL
La persona que decide emprender, ya sea para construir un proyecto profesional o una empresa, pequeña o grande, realiza un acto de valentía y coraje, y como tal ha de reconocerse.
Aristóteles “Nunca harás nada en este mundo sin coraje. Es la mayor cualidad de la mente después del honor”
Todavía hoy existen algunos prejuicios respecto a la persona empresaria, considerándola alguien que sólo busca lucrarse. Parece que seguimos prefiriendo buscar seguridad, ya sea trabajando en una empresa o en el ámbito funcionarial.
La vida es equilibrio y debe haber de todo, “como en botica”. No se trata de que una opción sea mejor que otra, sino que son simplemente mundos distintos. Dependerá de las motivaciones que cada persona maneje; lo que si determina el camino de uno u otro es la intención con la que elige.
Platón: «El peor de todos los engaños es el autoengaño»
Estas etiquetas puede que provengan de pensamientos de carencia y patrones heredados que, como todo en la vida, tienen que cambiar y transformarse. Leyendo un artículo de un empresario amigo, de hace ya unos cuantos años, donde hablaba de cambiar paradigmas, decía: “Nos quejamos de las generaciones que crecen, carentes de valores como el esfuerzo, la constancia, el trabajo…pero mira por donde, en sus referentes, es decir, en sus padres, ven miedo y poca tolerancia al riesgo.
Nos incomoda la incertidumbre, los cambios y el miedo a perder nos hacer perder. Seguimos pretendiendo mantener el control sin darnos cuenta que la vida es cambio, movimiento, y está en constante evolución; nosotros somos vida.
Heráclito “No hay nada permanente excepto el cambio”
Vivimos tiempos donde el caos parece crecer e instalarse, formando parte de nuestra cotidianidad. A todos nos incomoda de una u otra manera, y posiblemente nos cueste ver que detrás de todo ello pueda haber oportunidades de cambio y mejora.
Quizás los tiempos nos invitan a cambiar paradigmas sobre los que hemos construido la sociedad y, sin ser conscientes, nos resistimos a ello, porque si percibimos que vienen cambios.
Hoy en día se busca autenticidad, transparencia, honestidad, conexión con lo humano, que empieza con uno mismo, etc… Fruto de ello, posiblemente, cada vez más vemos:
- Como se caen caretas a personas que se han aprovechado de sus posiciones por pensar solamente en si mismas en lugar del bien común.
- Como hay mas descontento laboral porque las personas buscan dotar de sentido a su ocupación laboral o profesional, y no solamente a través de la remuneración económica.
- Como se busca estar cerca de un liderazgo más humano, inclusivo y que inspire a los demás.
- Como surge una inquietud más generalizada por emprender desde una autenticidad del ser.
- Cómo aumenta la inquietud por lo espiritual sin dogmas ni condicionantes impuestos.
- Cómo cambian las prioridades de los jóvenes, respecto a modelos que poco o nada les atraen y que no forman parte de sus prioridades.
Antes la vida parecía estar marcada de antemano y la tarea era ir cumpliendo etapas; se construía desde lo externo, prestando poca o nula atención al interior, o si se hacía, era desde el dogma con una intención de control. Vivimos en un mundo interconectado y, sin embargo, vivimos más desconectados que nunca de nosotros mismos. Aspectos como la salud mental, la ansiedad, los miedos y los desequilibrios emocionales, por poner algunos ejemplos, van en aumento.
A nivel empresarial hemos crecido con la visión de crear empresas para obtener y no tanto para dar. Ahora empezamos a ver que la empresa tienen que contemplar esa faceta siendo las personas el centro. Estamos habituados a pensar desde la lógica de un mundo material y hemos olvidado que este es tan sólo un pequeño porcentaje del universo en el que habitamos. Quizás incorporar la espiritualidad nos ayude no sólo a elevar nuestra consciencia, sino a manifestar y crear de una manera más armónica, más inclusiva y desde una óptica de unidad en lugar de división.
Puede ser que tengamos que cambiar pensamientos arraigados sobre el dinero que tanto nos han condicionado, y verlo como una consecuencia de un proceso y no tanto como un fin en si mismo. Puede ser que nuestra relación con el prójimo también deba cambiar para verlo como un aliado que nos ayuda a crecer, en lugar de un adversario al que hemos de enfrentar. Y que la realidad se construye desde nuestras decisiones y elecciones que se gestan en nuestro interior, no desde algo externo.
Lao Tzu “Para liderar a la gente, camina tras ellos.”
Puede ser que los que más tenemos de cambiar somos nosotros mismos: deshacernos de todo aquello que nos limita, enfrentar lo que que nos incomoda dejando de lado nuestra naturaleza reactiva y ser cada vez más consciente de los pensamientos que captamos, que son fruto de la consciencia que somos capaces de percibir en ese momento.
Buscar el equilibrio entre lo humano y tecnológico, la disminución de ofertas laborales que irán siendo sustituidas, el aumento de emprendimientos, la transformación de las empresas hacia un entorno más humano e inclusivo, más allá de la responsabilidad social “competitiva”, son solo una muestra de los muchos cambios que ya han empezado a transformar realidades. Y todo ello con la vida empujando para que eliminemos la negatividad que todos llevamos, para ser más conscientes, para… Todo un desafío.
El tema tiene su complejidad, y no hay una solución milagrosa, a pesar de que podría ser de una simpleza que nos cuesta aceptar: Empezar con uno mismo, primero. Hemos dado pasos y hay que seguir profundizando sin esperar que el otro lo haga primero, de lo contrario, tarde o temprano, la vida nos empujará a ello, forma parte de la evolución. Cuidar lo que esta por nacer e ir haciendo mejoras en lo que ya existe, partiendo siempre desde la cabeza para que vaya impregnando a toda la organización.
Los cambios, cuando empiezan, suelen ser imperceptibles. Hay quienes empiezan a tomar medidas y moverse en esa dirección, mientras que la gran mayoría sigue funcionando como estaba acostumbrada. Hasta que llega el momento que esos cambios son como un tsunami que barre con todo y entonces nos preguntaremos qué es lo que ha pasado.
Platón: “Para un hombre, conquistarse a sí mismo es la primera y más noble de todas las victorias”.
Te invito a reflexionar sobre ello; es un acto que deberíamos hacer constantemente.
Sócrates: «Una vida no examinada no vale la pena vivirla»
¿Y si más allá de los logros, toda actividad humana tan solo fuese un vehículo que nos transforma y nos hace crecer…?
Feliz semana